Si has llegado hasta aquí, probablemente ya sabes qué es la presoterapia. O al menos intuyes que puede ser la solución para esas piernas que llevas arrastrando desde el entrenamiento del martes.
La pregunta que todo el mundo se hace cuando empieza con esto es: ¿cuánta presión necesito? Y la respuesta honesta es: depende. Pero no del rollo "depende" que no te aclara nada, sino del "depende" que tiene lógica cuando te explican las cosas bien.
Porque no es lo mismo usar las botas después de una tirada de 30k que tras una sesión de rodillo suave. Ni necesitas la misma presión un lunes que un viernes con la semana metida en las piernas.
Vamos a dejarlo claro de una vez.
¿Qué significa eso de "mmHg" y por qué debería importarme?
La presión en presoterapia se mide en milímetros de mercurio (mmHg). Es la misma unidad que se usa para medir la tensión arterial, así que si alguna vez te han tomado la tensión, ya sabes más o menos de qué va.
En términos prácticos: cuanto más alto el número, más aprieta la bota. Fácil.
Las botas de presoterapia para deportistas suelen moverse entre 50 y 150 mmHg, aunque algunas llegan hasta 250 mmHg -como nuestras RP 6.0 NEW G2-. Ojo, que lleguen hasta ahí no significa que tengas que usarlas siempre a tope. De hecho, hacerlo es una mala idea.
Tener un rango amplio te da flexibilidad. Puedes hacer sesiones suaves cuando sólo buscas descargar un poco, y subir la intensidad cuando has competido o has metido volumen serio. Sin necesidad de tener dos equipos diferentes.
Pero aquí viene lo importante: la presión no lo es todo: el número de cámaras, cómo se inflan (si van secuenciales o todas a la vez), y la progresividad del sistema también cuentan. Por eso 80 mmHg bien repartidos pueden sentirse mejor —y funcionar mejor— que 120 mmHg mal aplicados.
Cuánta presión usar según lo que necesites
Ahora vamos a lo práctico. Porque una cosa es la teoría y otra lo que funciona cuando llegas a casa con las piernas hechas polvo.
Sesiones de descarga suave (50-70 mmHg)
Es el rango perfecto para el día a día. Esa sesión de 20-30 minutos que te metes después de entrenar, aunque no hayas reventado.
Aquí no buscas presión intensa, sino activar la circulación y llegar al día siguiente con mejores sensaciones. Es cómodo, lo puedes hacer mientras ves algo en el móvil o cenas, y no te vas a dormir con las piernas como si te hubieran dado un masaje demasiado fuerte.
Ideal para: entrenamientos moderados, rodajes suaves, días de volumen bajo, o simplemente cuando quieres prevenir antes que recuperar.
Recuperación activa tras entrenamientos exigentes (70-100 mmHg)
Aquí ya notas que la bota trabaja. Es el rango al que vas cuando has hecho series, una salida larga, o has acumulado varios días seguidos entrenando.
La compresión es claramente perceptible, pero sin llegar a ser incómoda. Ayuda a descargar la musculatura y mejora esa sensación de piernas pesadas que aparece cuando te sientas en el sofá después de entrenar.
Importante: en este rango, mejor no pasarse de 20-30 minutos. No necesitas más.
Ideal para: bloques de entrenamiento intenso, acumulación de volumen, entrenamientos con impacto (correr, trail), o cuando sabes que al día siguiente toca repetir.
Recuperación intensa tras competiciones o bloques duros (100-130 mmHg)
Esto ya es otro nivel. No es para todos los días, sino para esos momentos en los que has dado todo: una maratón, un ultra, una carrera de larga distancia en bici, un Ironman...
La presión es alta, se nota, y tiene que usarse con cabeza. Sesiones cortas, controladas, y siempre escuchando cómo responde tu cuerpo.
Si te pasas de tiempo o de intensidad, puedes acabar más cansado que antes de meterte en las botas. Así que aquí menos es más.
Ideal para: post-competición, fin de bloque de carga, o recuperación tras esfuerzos muy largos o intensos.
Entonces, ¿qué botas necesito?
Aquí es donde entra Recovery Plus en juego: tenemos varios modelos porque no todos los deportistas son iguales ni todos necesitan lo mismo. Puedes echar un vistazo a todas nuestras botas de presoterapia aquí y ver cuál encaja mejor contigo.
Algunos criterios para elegir:
- Si entrenas de forma constante pero sin grandes volúmenes, un modelo con rango hasta 120-150 mmHg te va a sobrar.
- Si compites regularmente o haces bloques de carga importantes, te interesa tener margen para subir la intensidad cuando lo necesites.
- Si lo que buscas es prevención y descarga diaria, céntrate en que el equipo tenga buen diseño de cámaras y que la compresión sea progresiva. El número máximo importa menos.
La clave no es apretar más, sino apretar mejor
Lo que marca la diferencia en presoterapia no es usar siempre la presión más alta, sino elegir la adecuada para cada momento.
Cuando ajustas bien la presión:
- Puedes usar las botas con frecuencia sin fatigarte más
- Se integran en tu rutina sin que supongan un esfuerzo añadido
- Llegas al siguiente entrenamiento en mejores condiciones
Y eso es exactamente lo que buscas: recuperar mejor para entrenar mejor.
¿Tienes dudas sobre qué modelo te conviene? Escríbenos y te ayudamos a elegir. Llevamos años trabajando con deportistas de resistencia y sabemos qué funciona.

